Sobra al amor

-¿Por qué me quieres?

-No lo sé.

-¿No lo sabes?

-La verdad es que no. ¿Eso es malo?

-No, no digo que lo sea, pero esperaba que me dieras algún motivo.

-Tal vez, lo que me ocurre, es que tengo tantos, que no sabría por dónde empezar a quererte de manera lógica.

-¡Esa ha sido buena! ¿Ves? Ahora ya estoy feliz.

-¿Y antes no lo estabas?

-Sí, tu cariño siempre me ha hecho feliz, pero necesitaba saber la causa de mi felicidad, para mantenerla en el tiempo.

-Creo que si te quiero de verdad, no hay reloj que pueda parar mi cariño.

-Lo dices como si dudaras en quererme, ¿es que no me quieres de verdad?

-De verdad, te quiero. ¿Por qué me preguntas tanto estas cosas?

-Es por volver a escucharte decirme que me quieres. Siempre es hermoso escucharlo de alguien a quien quieres.

-Pues noto mucha inseguridad en “tu querer”…

-Tienes razón. No debería de dudar tanto.

-Creo que no deberías de someter el amor a la razón. El amor es para disfrutarlo y fluir con él.

-Sin embargo, estamos razonando acerca de nuestro amor.

-¡Y me vas a acabar liando! Te diré una cosa, mírame a los ojos: Te quiero. Así, sin más.

-¿Así, sin más?

-Eso es. ¿Para qué más? Cuando se quiere, sobra todo lo demás.

-¿Y todo es amor?

-Así lo siento. Se quiere a alguien por el mero hecho de quererle. Todo lo demás sobra al amor.

-Dame un beso.

-Eso nunca sobra.

 

Esteban García Valdivia (Emotiva CPC)
www.estebangarciavaldivia.com
www.facebook.com/egvaldivia
@egarciavaldivia

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