Cómo generar adolescentes comprometidos con el rendimiento académico

Cómo conseguir el óptimo rendimiento académico.

La adolescencia es un periodo particularmente inestable, producto de grandes cambios físicos, psicológicos y cognitivos. La rebeldía adolescente es esa manifestación que ocurre frente a la dicotomía que supone dejar la niñez y acercarse al umbral de la vida adulta.

Todos sabemos de qué se trata. Incluso más allá de las épocas y de las diferencias culturales y/o sociales, las realidades que conlleva la adolescencia, conserva una cantidad de similitudes atemporales y universales inalterables. Y si hay un lugar que acompaña toda esa etapa evolutiva e inestable de socialización y aprendizaje es el contexto académico; ése en el que suceden tantos comienzos: las primeras relaciones, las primeras ilusiones y desilusiones, los primeros logros y los primeros tropiezos.

Ahora bien, si en esos tropiezos dejamos solo al alumno adolescente, es probable que se agobie con sus notas no tan buenas; que se desmoralice con las asignaturas pendientes; que se sienta desmotivado cuando no consigue los resultados que desea; que “pierda el norte” a la hora de planificar y organizar el tiempo; que se vea superado por sensaciones de angustia y ansiedad a la hora de examinarse, o que se vea infravalorado en cuanto a su bajo rendimiento académico.

No obstante, antes de continuar, veo necesarias un par de aclaraciones.

1.- Es común que el imaginario colectivo asocie -equívocamente- ese bajo rendimiento únicamente a adolescentes con problemas específicos intelectuales o de comportamiento. Por supuesto que no es así. Existirá para cada uno de esos casos particulares una intervención específica y efectiva. En este artículo nos referimos al adolescente que transcurre su proceso evolutivo con altibajos y vaivenes naturales de esta etapa. 

2.- Frente a esa situación, muchos adultos asumen el problema como propio -dejan ellos de ir de vacaciones, se angustian con ellos o se involucran cómo si el tropiezo fuera propio; pero de esta forma no ayudan al adolescente.

El adolescente no necesita que lo hagan por él; sólo necesita que le guíen para aprender a hacerlo. 

Así es que si se verifica que las causas del bajo rendimiento académico no son consecuencias de problemas de comportamiento o de dificultades intelectuales, sino la desatención, la falta de concentración, un período de desmotivación general o la dificultad para organizarse, lo mejor que le puede pasar al alumno es aprender a reconectarse con todo ello nuevamente y de una manera saludable. Ese es el principal objetivo del coaching académico.

Esta práctica, permite al alumno fortalecer, aumentar y/o mejorar el rendimiento académico; es un instrumento ideal que le permite crear consciencia y responsabilidad de acción, perseguir el óptimorendimiento en los estudios y tomar un papel activo en sus resultados.

¿Qué necesita -sobre todo- un adolescente?
  • Autonomía.
  • Motivación.
  • Organización.

Esos valores, entre otros, son los pilares del abordaje del coaching académico que realizamos los profesionales de Emotiva CPC. Esto significa que no sólo trabaja con las técnicas de estudio, la organización y la gestión del tiempo, sino que es un enfoque holístico y explora todos los aspectos personales involucrados en el bajo rendimiento.

Además, se proponen las dinámicas con el propio material escolar de los alumnos Esto quiere decir que él mismo no se verá desbordado con nueva información o con nuevos formatos, sino que profundizará su familiarización con la estructura y disposición académica que está acostumbrado a recibir. Esto es importante porque si por ejemplo, un alumno necesita reforzar conocimientos sobre una asignatura lo hará con el mismo criterio y estructura de enseñanza con la que está familiarizado y no con “nuevos libritos”.

Otro punto a destacar de este proceso es que los alumnos aprenden a dividir y dimensionar las tareas. Por lo tanto, aunque comienza a trabajar en las sesiones, dicho trabajo continúa en casa a partir de una programación que el mismo alumno concreta con ayuda del coach, a cumplir de cara a la próxima cita con el mismo. Este aspecto, además de brindar continuidad al proceso, hace necesaria la involucración, coordinación y comunicación con los miembros de la familia del adolescente. El feedback es importante para lograr una correcta supervisión del progreso.

La finalidad es generar adolescentes comprometidos con el rendimiento académico, con sus acciones y con sus resultados. Entre otras cosas aprenderán:
  • Asumir responsabilidades.
  • Adquirir conciencia e implicación.
  • Disminuir sus niveles de angustia y ansiedad.
  • Gestionar el tiempo.
  • Planificar y organizar el tiempo y las tareas.
  • Conectar con la motivación.
  • Trabajar la autoestima, la auto-confianza y la seguridad.

Cristina Albendea. Directora Emotiva CPC.

Si quieres más información de cómo trabajamos en Emotiva CPC el rendimiento académico con los adolescentes, pincha aquí. 

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