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Nuestra comunicación puede emocionar y transformar

La excelencia en comunicación.

La mejor manera de cambiar a los demás es cambiar uno mismo, porque así cambiamos las relaciones y los demás deberán cambiar también. John Grinder.

La comunicación va mucho más allá de las palabras; un buen ejemplo de ello es pensar en cuánto puede “decir” un silencio. Efectivamente, las palabras sólo representan un 7% del impacto en la comunicación; el 38% corresponde al tono de voz, y el 55% lo determina el lenguaje corporal, la postura, los gestos, el ritmo respiratorio y el contacto visual.

Vale decir entonces, que no es tanto qué decimos, sino cómo lo decimos, lo que marca la diferencia.

Pensar en la comunicación como un arte es, para muchos, complicado. 

Consideran que, como es algo que hacen todo el tiempo y con muchas personas, lo hacen bien; creen que “por antigüedad” todo deviene en arte.

Para cualquier persona, es vital y necesario en todos los ámbitos de la vida poder comunicarse para hacerse entender. Sin embargo, la habitualidad no nos convierte necesariamente en buenos comunicadores; incluso puede que ocurra que todo lo contrario. ¿Qué queremos decir con esto?

Es claro verlo en el mensaje que puede emitir un adolescente a un abuelo. Si el joven habla a su abuelo con los mismos “códigos vocales y gestuales” con los que se comunica con sus iguales, probablemente el primero termine despistándose y no captando adecuadamente el significado del mensaje. Este ejemplo, básico pero representativo, nos muestra lo que puede pasar cuando quién emite el mensaje, no se preocupa por que el receptor lo entienda.

No hay interés para sintonizar con el otro, ni intención para que el mensaje sea claro y preciso.

Lo mismo ocurre en el ámbito laboral y, lamentablemente, estamos plagados de ejemplos.

Está aquel, que se reconoce por su templanza, hasta que algún imprevisto le provoca un caos y se vuelve gestual y vocalmente inentendible; aquel, que parece no conocer otra forma de comunicarse que no sea con gritos; aquel, que mientras habla mantiene la mirada perdida en el limbo o en cualquier cosa menos en su interlocutor; y aquel, que mientras habla gesticula tan desproporcionadamente a lo que dice que desconcentra e irrita a los que reciben el discurso.

También hay otros pequeños vicios en la comunicación, de los que pecamos casi todos:

  1. Generalizar cuando corresponde la excepción.
  2. Omitir cuando debería pronunciarse la información.
  3. Distorsionar cuando se necesita precisión.
El acto comunicativo y la PNL como herramienta de valor.

Como mencionábamos, en la empresa, se dan continuamente dinámicas de comunicación. Si lo pensamos, la mayoría de los procesos de trabajo requieren de la habilidad para comunicarse eficazmente: las negociaciones, las reuniones, las exposiciones, la publicidad, el marketing, la planificación, las ventas, las reclamaciones, entre otros.

En los campos en los que aparecen las relaciones humanas, la PNL resulta una herramienta muy poderosa, reconocida, rápida y efectiva que mejora la comunicación. Ya que, aporta técnicas para desarrollar procesos de comunicación eficaces, promoviendo la flexibilidad en el comportamiento, en el pensamiento estratégico y en la comprensión de procesos mentales.

La PNL está fundamentada en el principio de que todo comportamiento tiene una estructura que se puede aprender (incorporar nuevos programas), cambiar (cuando un programa es disfuncional) y/o modelarse (para optimizar un comportamiento exitoso). Efectivamente, nos ayuda a mejorar las relaciones personales, pues además permitirnos cambiar o modelar patrones de conducta, nos enseña a:

  • Observar que no es sólo mirar al otro; es ver todo su comportamiento, gestos, posturas, ritmo respiratorio, tonos de voz.
  • Escuchar que no es lo mismo que oír; escuchar al otro nos permite tener una idea acabada del mensaje que se nos quiere transmitir.
  • Acompasar armonizando con el otro desde la palabra, los gestos y el tono de voz.
  • Sintonizar será fácil habiendo logrado los puntos anteriores. Establecer rapport (sintonía) es necesario para que la comunicación fluya tanto en el aspecto fisiológico como oral.
  • Fluir percatarnos de que podemos lograr la armonía entre qué decimos y cómo lo decimos.
Certificación: Experto en PNL y Comunicación.

El equipo de profesionales de Emotiva Centro para el Cambio, ha diseñado este Programa de Experto Universitario en PNL y Comunicación dirigido a profesionales de cualquier sector y respondiendo a las necesidades que cada uno de ellos tiene en su labor diaria: conseguir un buen diálogo, una buena exposición y una perfecta argumentación.

  • Adquirir las competencias emocionales necesarias para lograr una comunicación eficaz.
  • Dar espacio a la creatividad comunicativa, como medio artístico de gestión de emociones, ideas y pensamientos.
  • Entender las técnicas y la intencionalidad de las diferentes manifestaciones comunicativas.
  • Perfeccionar las técnicas comunicativas, atendiendo a cada una de las partes que afectan a nuestra capacidad de influir en los demás.
  • Exponer  con claridad, argumentar con rigor.
  • incorporar precisión en los mensajes para evitar interpretaciones impropias.
  • Lograr ser un buen comunicador: convencido y convincente.

Pregúntatelo a ti mismo: ¿qué prefieres? ¿Alguien que en medio de una discusión invita a mantener un diálogo coherente o alguien que en igual situación pierde los papeles y te hace perderlos a ti también?

Si quieres más información sobre cómo formarte en este campo, pincha aquí.

Cristina Albendea. Directora de Emotiva CPC.

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