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Formación personal y profesional: Coaching, Mentoring y Liderazgo.

Un proceso de coaching es un vehículo ideal para el crecimiento personal y el desarrollo profesional, que ofrece la posibilidad de profundizar en aspectos de nuestro comportamiento, valores, juicios, creencias y otras cuestiones que nos definen como persona y que no estamos habituados a contemplar. Es desde esta perspectiva que tenemos que darle a la formación como coaches profesionales la importancia y el significado que tiene.

Ciertamente, prepararnos para facilitar esos procesos de auto-observación y autodescubrimiento en otros, esas experiencias tienen que suceder, en primer lugar, en primera persona. Es decir, el proceso de aprendizaje de las competencias del coach, mentor y/o de líder, tienen que ocurrir primero en nosotros mismos y no sólo a través de los conocimientos teóricos, sino también -y sobre todo- a través de la vivencia y la experimentación. El educador y escritor norteamericano, John Holt, decía: “Aprendemos a hacer algo haciéndolo. No existe otra manera”.

La formación profesional de un coach supone como premisa un profundo proceso de crecimiento personal. Luego, cada uno podrá volcar lo aprendido en el mismo ejercicio del coaching o en cualquier campo profesional en el que se desarrolle (educación, salud, psicoterapia, consultoría, etc).

En ese orden de coherencia, los profesionales de Emotiva hemos diseñado este Experto Universitario en Coaching, Mentoring y Liderazgo que contempla el aprendizaje, la interiorización y la forma de aplicación -en uno mismo y en terceras personas- de herramientas altamente efectivas: PNL, Inteligencia Emocional (IE), habilidades de comunicación, y competencias de Mentoring y Liderazgo. Para ello, como criterio fundamental, la formación está pautada en grupos muy reducidos que permiten que la experimentación de cada una de esas técnicas sea posible. Además, si bien está dividido en módulos, plantea la dinámica de un aprendizaje evolutivo e integrador.

Veamos brevemente lo más sobresaliente de algunas de las técnicas que hemos mencionado.

Por ejemplo, uno de los aportes fundamentales de la PNL es que nos permite conocer nuestros patrones mentales; es decir, qué estrategias y qué filtros utilizamos a diario -conscientes e inconscientes- en las acciones que llevamos adelante en la vida. Nos muestra la relación directa que hay entre nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento, pues sólo a partir de esta toma de conciencia que podemos reprogramar y/o cambiar esas estrategias para variar las respuestas -automáticas- que damos a determinadas situaciones.

La PNL también nos enseña a contemplar todo lo que interviene siempre en un proceso de comunicación: el lenguaje verbal, el lenguaje no verbal, la fisiología, la respiración, los gestos y expresiones faciales, el tono de voz, etc. Y desde esta mirada, a desarrollar comportamientos de rapport o sintonía, tan necesaria para generar ambientes de confianza y seguridad que requiere el ejercicio del coaching y las distintas dinámicas de negociación.

El programa, además, nos aporta conocimientos sobre la IE. Técnica que, en primera persona, nos permite tomar conciencia, identificar y gestionar las emociones que experimentamos en nuestra vida, incluso en situaciones adversas, y en nuestra interacción con los demás. También nos ayuda a mejorar la autoconfianza, la motivación y a responsabilizarnos del resultado de nuestras acciones y decisiones.

Y tal y como hablábamos antes de un aprendizaje evolutivo e integral, cuando llegamos al módulo sobre las habilidades de liderazgo, ya habremos sentado bases importantes sobre varias técnicas -como las comentadas párrafos antes, entre otras-, que están íntimamente ligadas las competencias del buen hacer de un líder en su vida en general. Entre ellas: compromiso, congruencia, poder de persuasión y motivación, empatía y habilidades comunicacionales.

Por último, resulta oportuno volver a poner el acento en que cuando nos formamos como coaches, nuestro primer cliente somos nosotros mismos y nuestro primer ámbito de aplicación es nuestra propia vida. Entonces, somos cómplices de cómo naturalmente vamos mejorando nuestra escucha activa, nuestra presencia, empatía, asertividad, nuestra gestión emocional y nuestra capacidad de aceptar sin enjuiciar.

Naturalmente, también nos volvemos más conscientes de cómo nos comunicamos con nosotros y con los demás. Nos volvemos más creativos porque nos acostumbramos a hacernos preguntas abiertas y generativas y aprendemos a ver y aceptar al otro en su totalidad, con lo que todas nuestras relaciones mejoran. Como decíamos al comienzo del artículo, acabamos enriqueciendo nuestra vida en general y, naturalmente, vamos aplicando e integrando todo lo aprendido en cada ámbito en el que nos desarrollamos.

¿Qué nos permitirá -entre otras cosas- este Experto? 
  • Adquirir las competencias personales necesarias para el desarrollo del coaching.
  • Conocer, aprehender y aplicar las habilidades personales y profesionales como coach.
  • Desarrollar las habilidades comunicativas y emocionales necesarias en esta profesión.
  • Aprender e integrar las bases teóricas y metodológicas del coaching, de la IE y de la PNL, y sus diferentes utilidades, beneficios y aplicaciones prácticas.

“La ocasión hay que crearla, no hay que esperar a que llegue”. Francis Bacon

Cristina Albendea. Directora de Emotiva CPC.

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